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Las mayores mejoras se dieron en maíz sobre campo alquilado (+US$48/ha) y en la rotación trigo/soja de segunda sobre campo propio (+US$49/ha).

La diferencia entre campo propio y alquilado sigue siendo clave. En campo propio, la rotación trigo/soja lidera con US$531/ha, seguida por maíz temprano (US$450) y soja de primera (US$436). En alquiler, el maíz deja apenas US$41/ha, mientras que la soja de primera pierde US$14 y el trigo US$82/ha.

Además, el costo de los insumos puede cambiar la ecuación: la urea hoy ronda los US$570 por tonelada, pero quienes la compraron meses atrás pagaron cerca de US$950, llevando incluso a pérdidas a algunos planteos de trigo.

El desafío pasa cada vez más por lograr rindes elevados: se necesitan 98 qq/ha de maíz temprano y 40 qq/ha de soja de primera en campo alquilado para comenzar a ganar. Con costos crecientes, los productores necesitan más escala y mejores rindes para sostener la rentabilidad, en una dinámica que los técnicos comparan con el “síndrome de la Reina Roja”: correr cada vez más para mantenerse en el mismo lugar.

Trigo: el cultivo presenta un estado muy bueno a excelente, aunque la humedad y las temperaturas templadas ya generan las primeras alertas por enfermedades.